Aikido y las dimensiones del desarrollo en la infancia

El reto de educar en cuerpo, mente y espíritu

Queridos padres y madres:

El mayor proyecto/reto que afrontarán nuestros hijos en sus vidas es (en presente) y será (en el futuro) su propia construcción como individuos (indivisible), así como la protección de su esencia, lo que conlleva atender y entrenar las tres dimensiones de su naturaleza (humana):

Cuerpo: el conocimiento, consciencia y control de su cuerpo a través de la práctica descalzos, estiramientos, trabajo sensorial que potencia los siete sentidos del ser humano y la actividad física (no deporte) carente de competición, favorecen el desarrollo óseo y muscular, equilibrio y postura fundamentales para la interpretación
que el cerebro hace del estado de esta dimensión y que traduce en: calidad de autoestima, estado de ánimo, capacidad de atención etc.

Mente (cerebro): entendamos que la mente es el producto de toda la información procedente de la genética, los sentidos, el entorno y la educación. Todas ellas importantes pero ninguna determinante gracias a la plasticidad cerebral. Dicha plasticidad nos permite entrenar a nuestro cerebro durante toda la vida pero especialmente durante la infancia. La higiene cerebral fomenta la salud mental, la neurociencia y concretamente la neuroeducación nos da las claves para un desarrollo cognitivo en versión 3.0. Para cuyo objetivo el Aikido parece estar diseñado.

Partiendo de la base de que no somos seres racionales sino emocionales, y de que una emoción puede desequilibrarnos por completo si no estamos entrenados para identificarla y gestionarla, trabajamos la respiración como “ventilador/refrigerador” del calentamiento emocional, la respiración es parte fundamental en este proceso y primordial en la práctica de Aikido.

En nuestros días está en auge el “mindfulness”. Un nombre occidental para una práctica milenaria cuyos beneficios y efectos la ciencia viene a demostrar ahora. En el Dojo nos entrenamos para responder y de esta manera, no reaccionar. Observar el pensamiento como un producto del cerebro que debemos filtrar, identificar creencias limitantes y trascenderlas sentará las bases para afrontar futuros retos vinculados a la superación en
situaciones anteriores (diseñadas para tal fin).

Espíritu/conciencia: la individualidad debe ser atendida, cada ser es único e irrepetible y esa autenticidad debe ser descubierta y sustentada por una coherencia vital entre lo que pensamos, hacemos y decimos. El bienestar está vinculado a un estado que al principio llamamos felicidad y que después comprendemos que es paz.

Aikido como método educativo integral

Decía María Montesori: “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”.

O’sensei decía respecto al Aikido “El arte de la paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida
y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.” Morihei Ueshiba.

El fundador tomó el milenario arte de la guerra y lo transformó en el arte de la paz, mi “divinidad interior” o talento está vinculado al proceso de enseñanza- aprendizaje y a la comunicación, elijo el Aikido como herramienta educativa integral y cumplo con mi labor docente: convertirlo en atractivo para los niños, el diseño de mi método está medido milimétricamente como resultado de una ardua, larga y continua investigación
que aúna neurociencia, psicología infantil, pedagogía, neuroeducación, biología etc. atendiendo a tiempos atencionales, ventanas plásticas, podas neuronales, edad biológica y la adaptación del método según el rango.

Tengo el vehículo (cuerpo), tengo el súper motor (cerebro), el conductor (espíritu/conciencia), obviamente falta la gasolina; la voluntad que también se entrena y de hecho entrenamos a conciencia.

Sólo entendiendo y concibiendo al ser humano como un holobionte (visión en la que se fundamenta el Aikido) de cuya interconexión depende que emerja su mejor versión, se puede llegar a una educación integral, que difiere obviamente de la académica en fundamentación y finalidad (el sistema educativo actual está diseñado en base a un modelo cuantitativo y no cualitativo, no atiende a la individualidad y por supuesto premia la aptitud por encima de la actitud, impregna el proceso (enseñanza – aprendizaje) de competitividad, además de no respetar los tiempos biológicos y distintos procesos madurativos o neurodivergencias, lo que genera en ellos frustración y emociones negativas vinculadas al proceso de aprendizaje).

Dos horas semanales para introducir en una cámara hiperbárica (dojo) al mecanismo biológico más complejo con el que os habéis topado: vuestros hijos (sin instrucciones) y nutrir, oxigenar, potenciar por igual todas sus dimensiones a través del Aikido y crear las condiciones para que revelen su grandeza.

Gracias.

Vanesa Estévez Galdeano. Licenciada en Humanidades, Máster en Educación y Sensei
de Aikido.