Nada existe en el mundo sin estar originalmente relacionado con el cuerpo y sus funciones. Sin él, nuestro ken jutsu se convierte en algo insustancial, inútil.
¿Qué es el cuerpo entonces? El corazón debería estar en calma, ajeno a maldades o motivos egoístas. Si no es así nunca podremos transmitir nuestro ki al oponente, ni dejar libre nuestro espíritu.
Para nosotros debería ser posible comprender con claridad la verdad o falsedad de las cosas a través del cuerpo.
Si te precipitas en el ataque o rompes la conexión con tu oponente, no serás capaz de transmitir tu poder dentro de su mente. Esto se debe a que tu propia mente no está en calma. Incluso si atacas y te mueves con furia, tus intentos de transmitir tu ki serán fallidos. Y la única razón para que se produzca este fallo radica en la falta de acondicionamiento de tu cuerpo.
Deberías saber que no puedes ganar en una batalla cuando tu mente no conserva la calma. Por supuesto, puedes vencer aprovechando una oportunidad, o con suerte, pero deberías saber que no es una victoria en el verdadero sentido de la palabra. Si reflexionamos al respecto, veremos que es verdad.
En el momento de la lucha es fundamental mantener la calma y la mente estable, y para conseguirlo lo fundamental es posicionarnos correctamente. Si nuestro cuerpo no está en la posición correcta, no podremos calmar nuestra mente: este es el Shintai itchi, principio de la armonía-unificación entre la mente y el cuerpo.
Si los principiantes quieren aprender estos principios, necesitan dedicarse seriamente a la práctica del Shintai itchi. Es importante para ellos ser conscientes de su propio cuerpo mientras -en pleno combate con un oponente- se relaja hacia su centro. De este modo, desarrollarán un espíritu de lucha correcto con el que poder lanzar un ataque tan rápido como un relámpago. Observándose este principio con la mente y practicando con regularidad, se reconocerá la oportunidad de atacar de acuerdo con el ritmo de nuestra respiración y la de nuestro adversario, y además será fácil para nosotros golpearlo. A este momento se le denomina el instante exacto y natural– Myo Ki Shizen No Ma-, el momento apropiado para atacar.
Si en un futuro examinas este principio, te será posible no exponerte al ataque de un oponente. (Teki wo shiru).
Si evolucionamos en esta dirección alcanzaremos un nivel superior, dándonos cuenta, en cuanto nos enfrentemos a él, de las diferencias entre nuestra habilidad y la de nuestro adversario. Este momento de percepción mutua lo llamamos Teki wo wasaru.
Si evolucionamos aún más, en un nivel más profundo, nos será posible liberarnos de las intenciones y de los movimientos de nuestro adversario. A este momento de libertad lo denominamos teki wo wasaru.
Más allá de todo esto, si hemos conseguido un nivel donde la mente adquiere una actitud noble y elevada, el resultado es indescriptible.
Es por eso que a través de la perseverancia en la investigación de todas estas vías tendremos la oportunidad de conseguir algo milagroso que está más allá del entendimiento humano.
Llamamos a este principio la unión entre el cuerpo (sus funciones) e interconexión profunda entre todas las cosas (kenbi mugen no ho).
A menos que realicemos esto en profundidad y entendamos este principio claramente, todos nuestros esfuerzos serán en vano y carentes de sentido.
Noviembre, en el año 16 del Emperador Meiji (1883).
YAMAKOA, Tesshu.

Traducido del japonés al inglés por Diane Zingale, Matsukawa Yoko, Robert Cowham y Annita Hansen.
Traducido del inglés al español por César Febles.


