Esta es la segunda parte de mis reflexiones sobre texto de Yamaguchi sensei. Les agradezco de antemano que me den la oportunidad de compartirlas y que sirvan para crear una opinión/reflexion, a favor o en contra, eso no es lo fundamental, lo que si fundamental es que mientras leen , cosa que agradezco siempre, genere un punto de partida para intentar comprender ese algo que se nos escapa a todos; y que deberíamos poner todos los medios, aunque a veces nos distraigamos o abandonemos por aburrimiento o cansancio o cualquier otro motivo, para intentarlo una y otra vez, todas las veces que haga falta, sin certezas pero sin dudas por un objetivo mayor, y alcanzarlos.
Comencemos nuevamente a tratar de discernir, despiezar y desmontar estas ideas y principios de este gran maestro, y procurar que en la medida de nuestras posibilidades podamos acercarnos con la cautela y el respeto debido a estos profundos principios.
(El entrecomillado son las palabras del maestro Yamaguchi Sensei. Los comentarios que le siguen son reflexiones propias del autor)
“Conseguimos esto a través de una «correcta práctica y entrenamiento. “
Después de todo lo que ha dicho Yamaguchi Sensei sentencia de forma rotunda esta realidad incontestable, absolutamente impersonal, desprovista de matices y ambigüedades, situando la “correcta práctica” en el mismo lugar de importancia y relevancia que el “entrenamiento”. Frecuentemente se tiende, sobre todo al principio, a confundir, mezclar, pervertir estos conceptos haciendo que la mayoría de los practicantes creamos equivocadamente que cualquier entrenamiento que contenga los componentes de sudor, dolor, agotamiento, etc., nos permitirán adquirir de forma mágica y milagrosa el “secreto” que se busca en el Aikido. Supongo a nivel personal que esa es una etapa más del aprendizaje. Etapa que como todas ellas se debe vivir, experimentar y superar.
Trascender, entender, experimentar más allá de las palabras. Pero que este es uno de los ejes donde se desarrolla la línea de pensamiento de Yamaguchi sensei. Depende del momento, del contacto, del uke, de nosotros, de la técnica, etc., y sin embargo existe un algo, junto a otros aspectos también inmateriales pero manifiestos que por su resultado incidental, dado el carácter de improvisación natural con el que se resuelve todo, elemento básico, objetivo de la práctica diligente, que perdura siempre, antes, durante y después, que es la “libertad”. (En otro momento profundizaremos en la idea de “libertad”, elementos que la componen y diferencian de otros estados y acabaré exponiendo y compartiendo mis ideas, reflexiones y experiencias a lo largo del tiempo.)
Todo se construye desde esa sensación, desde esa idea, desde esa realidad/utopía que se convierte en “el objetivo”, sin buscarlo, sin retorcerlo, sin forzarlo, porque hacerlo significaría perderlo, evaporarlo, convertirlo en un imposible, inaprensible e intangible, una utopía distopica en lo más profundo de nuestro ser.
“Entonces ya no importa donde o como nos atacan. Agarrar o ser agarrado, atacar y recibir, son una misma cosa.”
Si conseguimos ser LIBRES todo se puede hacer. Todo es posible, todo puede pasar. Existe una nueva realidad que mezcla Tori y Uke, agarrar y ser agarrado, recibir cualquier forma de ataque aunque esto es solo una forma de llamarlo porque en realidad no existe. Libertad, encuentro, conexión. Y así se produce el milagro fugaz del instante crucial, irrepetible, único.
“De esta forma aprendemos Tai No Sabakis, a la vez que desarrollamos auténtica fortaleza.”
Cuando dice “aprendemos” implica un cambio profundo en nuestras creencias, en nuestras premisas, en nuestras convicciones para construir desde nuestro ser una nueva realidad. Cimentada en esa sensación de fortaleza, de robustez interior, de potencia surgida del ser más profundo y consolidada por una correcta práctica de los principios del aikido. Fortaleza interior que viene de la convicción de la repetición consciente de gestos, actitudes, movimientos e ideas.
“Intenta derribar a tu oponente y tu técnica se volverá demasiado forzada.”
Intentar algo, pensarlo, desconectar de la realidad, obligar a la mente a crear una realidad no real, y creer que podemos realizarla, forzarla, conseguir proyectar sin conexión, sin sentido, sin estructura, sin preparación, solo por el hecho de que nuestro ego quiera, perdiendo esa atmósfera de libertad, de ser y de control antes, durante y después del movimiento, hace que nuestra técnica fundamentada básicamente en el deseo sea irrealizable, incongruente, incluso antes de empezar el movimiento, el gesto, y sobre todo al principio de nuestra práctica donde los límites y fronteras del entrenamiento interior y exterior de difuminan y confunden, es por eso que en el momento en que nos desconectamos pensando/forzando una técnica en concreto, uke adquiere una existencia y una relevancia que hace que se haga relevante y presente; y se convierta en una realidad normalmente fatídica que puede impedir y dificultar nuestro verdadero objetivo; ser libres más allá de la técnica.
“Pierdes toda precisión y las decisiones se nublan. “
Y es aquí donde aparece un elemento novedoso en su exposición pero que implica y conjuga la mayoría de los elementos que estamos tratando de comprender. “Precisión”. De la RAE extraigo esta definición “Construido con singular esmero para obtener los mejores resultados posibles.”, que referido a un gesto o a un movimiento encaja perfectamente. La preparación y la precisión requieren delicadeza, tranquilidad, calma, la convergencia de muchos aspectos tanto internos como externos acoplados antes de que emerjan. Es un buen punto para reflexionar aún más.
“Los que son físicamente fuertes tienden a recurrir a su fortaleza, los listos, a su inteligencia. Haciendo esto, pierden la humildad.”
Al principio intentamos utilizar los recursos que traemos. Somos diamantes en bruto sin pulir. Unos tardamos más que otros en pulirnos, mejorarnos y convencernos de que existe otra forma, un poco más difícil al principio pero que a la larga aporta muchas más satisfacciones y ventajas a la hora de vivir en el mundo que nos ha tocado. Es por eso que nunca se deja de aprender, de cambiar, de mejorar. Propone una tercera vía novedosa, primero la fuerza, después la inteligencia y por fin EL AIKIDO con mayúsculas. Como respuesta alternativa, práctica y producto del entrenamiento, de una correcta práctica, del estudio, de la reflexión, etc. . Después de muchas dudas, muchas dificultades, creer que hemos solucionado un problema para que inesperadamente aparezca otro, existe algo en nuestro interior que nos lleva a esta tercera vía porque la intuimos, la sentimos, queremos creer en ella y nos comprometemos a alcanzarla. Ese debe ser el objetivo. Construir en nuestro interior un espacio inédito e inexplorado donde cada paso adquiera un nuevo significado, no en el mundo de las palabras, de la mente, sino en el de las sensaciones, el de la magia sin artificios ni engaños, el del espíritu.
“Si, es mejor ser físicamente fuertes, pero cuando el fuerte deja de depender de su fuerza y el listo no depende de su intelecto, solo entonces ambos, mente y cuerpo, son verdaderamente efectivos.”
Sin menospreciar la fortaleza y la inteligencia le aporta a ellas la idea de caducidad, de limitación, de obstáculo para un objetivo mayor, más elevado. Y cuando esos dos elementos desaparecen es cuando brota la verdadera fortaleza. Manteniendo el cuerpo sin depender de la fuerza , acotando la inteligencia pero permaneciendo la mente, solo queda desde ese punto de transcendencia, en la que de forma espontánea se unifican ambas, convirtiéndonos en meros transmisores de algo más allá de nosotros. Imposible explicar con palabras pero que estoy seguro que todos los que practicamos aikido hemos sentido, aunque sea por un instante y que practicamos con el anhelo de volver a sentirlo e intentar perpetuarlo una y otra vez en nuestra práctica y percibirlo y establecerlo de forma permanente en nuestra existencia.
“Moviéndonos naturalmente el cuerpo nunca se vuelve rígido. No te alteres. Mantén tus emociones calmadas. En el momento en que reaccionamos, los hombros se tensan y nos bloqueamos. Recordad esto.”
Entrenamiento interior y exterior en un mismo instante. “Moviéndonos naturalmente”, todos sabemos lo difícil que es moverse así. Naturalmente, poderosamente, con energía relajada, libremente. El cuerpo nunca y a pesar de todo, independientemente del contexto, de la situación o de los acontecimientos, se vuelve rígido. Esa convicción previa genera una libertad infinita. Que como todo en este universo del aikido necesita tomar consciencia de si mismo mediante el entrenamiento correcto, surgir mediante la investigación y el estudio, explotar en nuestro interior y manifestarse de forma cada vez más fundamental y trascendental.
Mantener una “calma imperturbable”, el aspecto intangible de la práctica. Que nada nos perturbe, nos altere, nos descentre de nuestro objetivo, ser libres. No sentirnos nunca víctimas o rehenes mentales de ninguna situación. Por más difícil que creamos que sea debemos dejar a un lado nuestras emociones ya que en el momento en el que aparecen nos bloquearemos, crearemos un cortocircuito entre la realidad/conexión y nuestra mente/deseo con resultado fatídico. Pero también nos recuerda la solución más simple y práctica a la hora de evitar que nuestros hombros se tensen y nos bloqueemos, “recordad esto”, si nos tensamos nos bloqueamos y dejamos de ser libres y añado yo, una vez, diez veces, mil veces, hasta que esa reacción aprendida de no bloquearnos pase a ser una realidad y se convierta en un SIEMPRE LIBRE.
“Intenta no pensar en derribar al otro.”
Nuestra naturaleza, nuestra evolución, nos lleva a la lucha, entendida como forma de defensa, de supervivencia, de preservación de la especie, estamos profundamente sumergidos en la idea de lucha. Todos tenemos un guerrero dentro deseando salir pero la sociedad, la cultura, el miedo, hace que lo intentemos controlar, contener y someter sin darle una salida lógica y productiva incluso diría que su negación es contraproducente. Conseguir indagando en ella que nos lleve a un salto evolutivo más allá de lo que somos ahora representa un desafío vital para nuestra evolución como seres humanos. Convertirnos en guerreros espirituales. Capaces de desenvolvernos en nuestro mundo interior y exterior con solvencia, con contundencia, con tranquilidad, con serenidad y con esa calma imperturbable que marca la diferencia.
“Camina naturalmente, si tu compañero te estira, solo deja que te estire y luego tan solo baja tu centro. El poder está en tu hara e intención, no es necesario tensarse. Tranquilamente dales algo a que agarrarse y luego no dependas de tu fuerza muscular, solo deja que te estiren, pero hazlo poderosamente.”
En esta última frase que vamos a analizar el maestro nos fragmenta de forma detallada cómo se desarrolla un encuentro, un ataque que para él ya no es tal ataque, trasladándolo a otra dimensión donde solo se concentra en pocos aspectos pero que resultan vitales, a la hora de preservar y mantener esa idea de libertad, de calma que impregna toda su práctica.
Plantea la entrega sensible y consciente más absoluta a la hora de recibir su intención, su ataque, para después recurrir al “centro”. Una vez hemos recibido su intención y su ataque, manteniendo nuestra integridad/estructura y nuestro espíritu imperturbable “bajamos el centro”.
Dice el maestro Yamaguchi sensei que el centro y la intención es donde realmente reside el poder. Centro e intension.
Resumen realmente sorprendente por lo sencillo, simple y práctico que resulta pero no a corto plazo. Ahí es donde está forma de ver el aikido difiere de muchas otras, esta forma de practicar, de indagar, de profundizar nos exige una entrega más allá de los resultados, de lo que queremos, de lo que imaginamos y deseamos. Nos obliga a pasar por muchas etapas de auto conocimiento no exentas de dolor, frustraciones y dudas. No dejarnos confundir, ni arrastrar por ellas es lo que nos permite mantenernos aquí, a pesar de todo, no es fácil. Volviendo una y otra vez a nuestro centro, sin resistencia, entendiendo que en la entrega consciente está la posibilidad de convertirnos en lo que realmente queremos ser y para lo que estamos llamados a convertirnos, en seres LIBRES.
Hasta aquí mis reflexiones e ideas. Gracias por permitirme expresarlas y compartirlas. Desde mi más humilde posición les confieso que este ejercicio de indagar en mi interior teniendo como enganche, como cable de sujeción las idea de maestros de referencia, por su trayectoria y su profundidad de trabajo me enriquece y me lleva a lugares donde sin esta conceptualización se pierden estas experiencias en un océano de sensaciones y se diluyen en el estado interior en que se perciben. Conceptualizarlas genera en mi caso un mapa interior, un camino, una guía, una referencia que aunque al final la abandonemos cuando ya forme parte de nuestro ser, al principio es necesario y fundamental un método que nos ayude.
Todos los procesos tanto exteriores como interiores que nos ayuden en nuestro objetivo deben ser explorados, vividos, sentidos, reflexionados, para acabar siendo abandonados, pero realmente somos capaces de abandonarlos o de “superarlos” cuando ya forman parte de nosotros, superar puede ser una forma amable de despedirse, de esta forma ser libres se convertirá en una realidad más allá de las palabras y de las acciones.
Gracias Aikido.
Gracias Seigo Yamaguchi Sensei.


